[Es]
El proyecto busca la renovación integral de la plaza principal del pueblo de Illescas (Toledo). Esta plaza tiene un enorme interés patrimonial, tanto a nivel histórico como arquitectónico. La plaza aparece presidida por una iglesia, cuya construcción se remonta al S. XIII. La iglesia ha ido sufriendo modificaciones a lo largo de los siglos, desde su primera construcción mudéjar, hasta posteriores reformas y ampliaciones góticas, platerescas y barrocas. La torre, conocida popularmente como la "giraldilla", es el único elemento mudéjar que se conserva.
Dada la notoriedad de la "giraldilla" en la plaza y el municipio, el proyecto busca recuperar la relación con el agua, en un intento de reinterpretar la tradición mudéjar. Por un lado, se crea una lámina de agua horizontal, plana y estancada. Esta lámina sirve de protección del monumento. Pero también se utiliza como recurso para reflejar las fachadas. Por otro lado, se crea una fuente: un elemento lineal, con mucha fuerza, que arranca en la escalera italiana; y que cae en cascada hacia una lámina inferior, situada en la plaza rehundida. Se desdibuja así el muro de contención entre los dos espacios, sirviendo de telón de fondo de la Iglesia. Se consigue así que las visuales de la Iglesia siempre estén acompañadas por el agua, recuperando la tradición histórica y
arquitectónica de la época.
El programa funcional se concentra en el centro de la plaza. Se proyecta una plaza rehundida, enterrada entre 1.00 y 1.80 m, respecto del nivel de la rasante de la calle. Este espacio busca focalizar toda la actividad de la plaza, funcionando como un
condensador social y cultural: bailes, conciertos, representaciones teatrales, cine de verano, mercadillos y food trucks. El desnivel consigue favorecer dos situaciones. En primer lugar, la posibilidad de disponer de un graderío, que sirva para disfrutar de todos estos acontecimientos. Y, por otro, la capacidad para ocultar todas estas actividades de la visual de la Iglesia.
Se evita así enturbiar la visión del monumento, quedando liberado de elementos accesorios y anecdóticos; y permitiendo al resto de personas ajenas al espectáculo disfrutar del Patrimonio arquitectónico.
En cuanto a la materialidad, se crea un espacio de protección en torno a la Iglesia, que aparece rodeada por la lámina de agua anteriormente descrita; y un solado cerámico en espina de pez, que recoge los accesos. El resto de la plaza se resuelve en el mismo material: la piedra caliza. Se utiliza un único material, para conseguir unidad en toda la propuesta. Se busca generar un entorno neutro a la Iglesia, donde la rotundidad geométrica quede patente únicamente a través de dos recursos arquitectónicos: altimétrica, en sección; y textural.