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El proyecto se sitúa en pleno casco histórico de Brihuega, municipio de Guadalajara, conocido por su famosa fiesta estival de la
lavanda.
Se propone un edificio en forma de "L", que salve la línea de retranqueo y evitar la condición curva del proyecto. Esta geometría se utiliza como punto de partida, a partir de la cual se organizan espacialmente las plantas. Se divide la planta en dos zonas, claramente diferenciadas: espacio servido, en la pieza de mayor dimensión de la "L", donde se sitúa el espacio de uso característico de cada planta; y espacio sirviente, en la pieza corta de la "L", que contiene accesos, núcleo de comunicaciones, aseos y circulaciones. Los dos espacios aparecen separados por un mueble corrido de madera, con usos asociados al uso principal, al espacio de circulaciones o a ambos, produciéndose la interrelación de los mismos.
La fachada principal se plantea como una reinterpretación de las fachadas existentes en el entorno histórico de la Plaza del Coso y, más concretamente, de la Calle Mayor.
El basamento se resuelve con una entrada al edificio mediante un porche, como referencia al soportal corrido racionalista de los edificios que se encuentran en frente.
La composición de huecos verticales predominante, mediante balcones volados,
determina la nueva fachada del proyecto: una fachada vertical, ritmada, formada por una celosía de madera, a modo de piel, y un cerramiento de madera y grandes paños acristalados.
La elección de los materiales de fachada (ladrillo encalado en color arena en el basamento y la madera en el cuerpo superior) busca la integración material y
tonal, en un casco histórico con gama cromática que oscila entre el amarillo y el
beige del revoco y la piedra.